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David Durán - Mercado Motor - 08/10/2016 - PRUEBAS

Skoda Fabia Combi: renovación hacia lo práctico

Comodidad, sencillez y efectividad en un mismo pack

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Twitter (@TheDDuran)

 

La oportunidad de conducir el nuevo Skoda Fabia (en su carrocería familiar en este caso) llegó apenas dos semanas después de haber hecho lo propio con la generación anterior, ambos con motor 1.2. No obstante, el Fabia II monta un 1.2 atmosférico (en la versión económica de unos 69 caballos de potencia) mientras que el modelo introducido tiene un 1.2 TSI de 90 o 110 caballos – este último es el que nos ocupa en este texto.

Con casi el doble de potencia la diferencia era más que notable, pero no sólo se trata del empuje proveniente de debajo del capó: los modelos de Skoda, como todos los del Grupo Volkswagen, han sido refinados de manera exhaustiva durante la última década para convertirse en vehículos de gran calidad, con un nivel de tecnología en cada aspecto del coche. El Fabia, en definitiva, es un coche sofisticado, cómodo para el día a día sobre todo si el mayor desplazamiento que realiza uno es a través de carreteras interurbanas o autovías – un terreno donde siempre han dominado, sin cuestión alguna, los motores turbodiésel.

A la hora de sentarse al volante, no depara ninguna sorpresa para los que ya se hayan sentado en un vehículo del Grupo Volkswagen: un cuadro de mandos más sencillos que los modelos de Wolfsburg, pantalla táctil y un salpicadero ya conocido, al igual que el volante, los pedales (que, con respecto al Fabia anterior, se han vuelto aún más cómodos, notándose el tacto a la perfección) y hasta la palanca de cambios se sienten familiares desde los primeros kilómetros.

Esta versión incluía además el cambio DSG de siete velocidades y doble embrague, tecnología vista en otros coches del Grupo Volkswagen como el Tiguan (aunque el todoterreno monta una de ocho) o el Passat GTE. Cuenta con tres modos diferentes de conducción: automático (D), manual y automático S. El manual es bastante evidente: en posición D, aprietas a la derecha y puedes aumentar o reducir marchas moviendo la palanca hacia delante o hacia detrás.

El automático D es el crucero normal: el más cómodo para tránsitos habituales, manteniendo las revoluciones entre 1.500 y 2.500. Gracias a las siete marchas, el consumo de combustible se ve contenido, algo que es de agradecer siempre en un motor turboalimentado. Ahora bien, para cuando el consumo está en un segundo plano, el modo S eleva las prestaciones del coche, cambiando de marchas a 4.500 revoluciones mientras comienza a rugir incluso en cuestas empinadas (el test se hizo en las montañas que rodean las localidades de Terrassa, Sabadell y Matadepera). Aún así no se trata de un deportivo ya que sigue teniendo 110 caballos, por lo que ese factor, unido al comportamiento preciso del chasis, la dirección y la suspensión hace que en todo momento el coche sea fácil de manejar.

El punto fuerte del Fabia Combi – además del amplio espacio de carga que se espera de un familiar – es, en efecto, el manejo: se trata de un coche muy fácil de aprender, en menos de un fin de semana uno puede llevar con total comodidad el vehículo durante cientos de kilómetros. Aunque la suspensión puede llegar a ser algo dura para terrenos urbanos, para otros usos puede defenderse sin problema alguno, sea en carretera abierta o incluso en zonas más reviradas. Eso sí, no se trata de un todoterreno ni mucho menos, por lo que la suspensión y el manejo del Fabia Combi no deja de tener sus límites – sus ángulos de ataque y de salida tampoco son muy agresivos, por lo que hay que tener cuidado en resaltos y obstáculos similares.

La dirección no presenta ninguna sorpresa – un poco lenta, lo que es lógico teniendo en cuenta la longitud del vehículo – mientras que los frenos hidráulicos actúan de manera similar a la del resto de vehículos del Grupo Volkswagen (en función de la velocidad a la que se aplique la frenada, pero siendo un pedal duro en general). Si hay un vehículo por delante a baja velocidad, los sensores lo detectarán y el propio coche realizará una frenada de emergencia, siendo capaz de evitar colisiones en terreno urbano (siempre y cuando se circule a velocidad razonable).

Con todo esto dicho, el Fabia Combi ha demostrado ser un transporte más que efectivo para ir y volver en trayectos de autovía y autopista diarios, un recorrido que en los alrededores de Barcelona miles de personas han de realizar en su rutina. Unido a la facilidad de manejo hace que apenas haya que acostumbrarse a los mandos para realizar los viajes que sean necesarios, tan sólo saber utilizar el navegador y la pantalla táctil si se diera el caso en que se requiera su uso.

Gracias a la capacidad de carga aumentada, el espacio no debería suponer problema alguno para el Fabia Combi tanto para almacenar equipaje en el maletero como para los ocupantes de los asientos traseros. Este aspecto, unido al modo en el que funciona todo el conjunto mecánico, hace que el modelo checo sea en todos los aspectos un vehículo cómodo de conducir, instintivo en muchos casos.


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