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David Durán - Mercado Motor - 31/01/2016 - PRUEBAS

Volkswagen Tiguan contra los Alpes Franceses

El todoterreno alemán se enfrenta a más de 1.000 kilómetros por carreteras de montaña

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Twitter (@TheDDuran)

 

La idea de lanzarse por la zona montañosa de la Costa Azul durante casi una semana puede parecer algo atrayente, casi un cebo para más de un petrolhead empedernido. Cuando el vehículo en cuestión es un Volkswagen Tiguan, equipado con el 2.0 TDI de la casa alemana, la sensación es de curiosidad cuanto menos, pues no deja de ser un 4x4. Y se supone que los 4x4 (este modelo venía completo con el kit Allroad) se defienden en terrenos de montaña, al fin y al cabo.

Es preciso recordar que la casa Volkswagen ya ha anunciado la medida del software en la centralita para prevenir el exceso de emisiones nocivas, de manera que el 2.0 TDI límite permitido con 140 caballos. Después del dos litros, la marca ha anunciado que los 1.2 y 1.6 también recibirán medidas para paliar este problema. Es más, gracias a esta medida el propulsor cuenta con una autonomía mayor, siendo capaz de rodar hasta más de setecientos kilómetros con un solo depósito. Danke, Volkswagen.

De este modo partimos desde Sabadell con destino a Gap, sede un año más del Rallye de Montecarlo – unas cinco horas de viaje. Desde el principio, la ingeniería alemana hace su trabajo, sin destacar en ningún aspecto especial pero funcionando en cada apartado, fuera mecánico o electrónico. Nada emocionante – en ningún momento este vehículo pretende serlo en especial – pero efectivo, es capaz de realizar desplazamientos a la velocidad a la que se precise. En lo que a la velocidad se refiere, aunque no concretaremos cifras se puede asegurar que los 140 caballos son más que suficientes para desplazar cualquier cosa, sea por autopista o por terrenos con mayores complicaciones.

Ya en suelo galo y tras una parada de descanso, continuamos la marcha hasta que se muestra en el salpicadero un mensaje recomendando una parada para descansar…que ya se acababa de realizar. Durante las siguientes horas, sin que el conductor mostrara signos de cansancio, el mensaje reapareció de manera reiterada. Más que un detector de fatiga en sí, como equipan otros modelos, el Tiguan en su versión de base recomienda una parada cada ciertos kilómetros recorridos. Numerosos pueblos, ciudades, lugares y parajes nocturnos coronados por castillos, llegamos hasta Gap, a -3ºC y con algo de nieve a ambos lados de la carretera. Aunque no se dio el caso de atravesar carreteras nevadas o heladas a lo largo de todo el viaje, la tracción no debería ser problema jamás en el Tiguan ya que la potencia se transmite a los dos ejes de manera impecable.

Pese a las dimensiones del todoterreno y las estrechas calles que conforman la zona norte del pueblo que vio nacer a Sébastien Ogier, aparcar no es ninguna pesadilla: basta con un pequeño montículo, esté o no nevado, para estacionar los 4,4 metros de largo y 1,8 de ancho. Incluso para casos de maniobras más delicadas, el Tiguan cuenta con cámara trasera y sensores que indican de manera aproximada hacia dónde irá el vehículo en función del ángulo de giro que lleve durante el aparcamiento.

El segundo gran viaje tuvo lugar entre Gap y Montecarlo, siguiendo la caravana del WRC que completaría el rallye en torno a la ciudad del principado. Más de cuatro horas de viaje en el que el vehículo mostraría sus puntos fuertes y débiles en torno a ubicaciones como Marsella o Niza.

A la hora de recorrer distancias de varias cifras no viene mal tener un consumo reducido, y para ello una caja de cambios como la DSG automática ayuda a bajar la sed del TDI. Sus siete marchas accionadas de manera casi inmediata hacen que el motor funcione casi siempre en las revoluciones idóneas, proporcionando una relación aceptable entre par motor y consumo. Ahora bien, parece que en Alemania no tuvieron en mente que en las carreteras españolas los conductores (al menos los que se mantienen dentro de la legalidad) circulan a un ritmo devalo entre 100 y 120 kilómetros por hora. Es en ese intervalo cuando el Tiguan o bien decide ir en sexta a más de 3.000 revoluciones por minuto o en séptima con la aguja algo próxima al ralentí. En carreteras como la francesa esto no supuso ningún problema (el límite es de 130), pero es el detalle de tener las cinco primeras marchas entre 0 y 100 kilómetros por hora – lo cual a su vez beneficia a su rendimiento en entornos urbanos.

Es posible que el funcionamiento de los frenos y de la dirección no sea tan estelar como en otros vehículos, pero es lo que se espera de una masa de tonelada y media en movimiento. Aún teniendo en cuenta esas cifras, el manejo es sencillo y no resulta complicado colocar el coche en la trayectoria que se desee, sea en ciudad o en velocidad de carretera.

Durante las más de cuatro horas que duró el desplazamiento entre Gap y Mónaco, en ningún momento el mensaje de “Disculpe usted, honorable chófer, ¿sería menester detenerse para que usted pueda reponer fuerzas?” (las palabras exactas no eran esas, claro está) llegó a aparecer, en un momento en el que el conductor si llegó a niveles de cansancio que obligaron a hacer una parada en una vía de servicio a las tres horas y media de camino. Durante el resto del camino hacia la famosa ciudad, el indicador jamás llegó a hacer acto de presencia.

Así pues, el blanco Tiguan de brillante carrocería atravesó los innumerables peajes para adentrarse en tierras monegascas. Y la manera de dar las curvas que daban la entrada a la ciudad no parecía de un todoterreno, pues parecía capaz de tomarlas al doble de lo permitido (cosa que no convenía averiguar, por si acaso). La facilidad de maniobrar y aparcar se manifestó una vez más cuando, después de un breve paso por el circuito de Fórmula 1, logramos estacionar frente al hotel Fairmont sin arañar nada valorado en millones de euros. Al día siguiente tocaba hacer maletas, sacar el todoterreno germano del garaje (una vez más sin el más mínimo inconveniente aún en cuestas) y lanzarse vuelta a suelo español.

En general, el Tiguan acabó siendo un vehículo cómodo, sencillo, efectivo como cualquier modelo con ingeniería alemana y, en definitiva, una forma eficaz de transportarse durante varios días. Lo cual no está nada mal teniendo en cuenta que la versión que probamos distaba de ser el tope de gama. De nuevo, danke Volkswagen.


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